El supermercado más exitoso de New York tiene 17.000 empleados y (cero) ningun cliente(s).

Cada dia en Brooklin, cientos de ajetreados newyorquinos pasan frente a decenas de tiendas que
promocionan alimentos naturales y organicos para trabajar en un pequeño supermercado que no tiene marketing ni fines de lucro -y sin embargo genera más ventas por metro cuadrado que cualquier otra tienda de alimentos en New York. El secreto de la Park Slope Food Coop para sus más de 40 años de éxito es simple : para comprar allí cada uno de los 17.000 socios -ricos o pobres, jovenes o viejos, de cada cutura y raza en la ciudad- tienen que trabajar allí tres horas por mes.

 

El resultado es un circulo virtuoso. Menos gastos en salarios permiten a la Coop bajar sus precios. Precios más bajos atraen más gente. Más gente significa mayor poder de compra. Mayor poder de compra trae preciós aún más bajos, más socios, socios más felices – y el ciclo continúa. No sorprende que los europeos hayan comenzao a mirar al modelo de la Park Slope Food Coop como una via positiva y sustentable para suplantar a los monopolios corporativos, unir comunidades e incrementar el acceso a alimentos de calidad mientras se promueve la aimentación sana y el consumo responsable a nivel ecológico.

En su primer largometraje documental Food Coop, el director norteamericano residente en Paris Tom Boothe aporta perspicacia, ingenio, y una mirada critica pero apasionada a la historia de una institución americana, construida con idealismo pragmatico, que se ha convertido en un faro para Europa.

 

Food Coop explora cómo gente ordinaria trabajando junta pude trascender el concepto recibido de los Estados Unidos corporativos. En vez de tratar a los clientes como vacas que deben ser ordeñadas a través de esquemas de marketing que las infantilizan y manipulan, la Park Slope Food Coop cree en hacer de sus clientes verdaderos socios -literalmente los únicos accionistas de la tienda- que participan al sinfin de responsabilides que mantienen este inmenso engranaje en movimiento : recibir la mercadería, limpiar los suelos, reponer las estanterias, cortar queso, empaquetar especias, hacer la caja. Es básico, simple comercio cooperativo -y no hay supermercado en New York que pueda acercarse a su éxito.

Muy bien recibida por el público y la crítica en Europa, Food Coop ha iniciado una ola de supermercados cooperativos, con inciativas en mas de 50 cuidades como Bruselas, Paris, Madrid, Estocolmo, Parma, que hoy en día trabajan para reproducir lo visto en el film.